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“Fue dificil aceptar la discapacidad de mi hijo”

“Mi nombre es Martha Martínez y como madre de Holvin Antonio fue difícil aceptar que mi hijo tenía una discapacidad, y sobre todo lograr que el resto de la gente, la sociedad y la familia lo miraran con normalidad. Al inicio me molestaba porque la gente decía “el enfermito”, y trataba de explicarles que no era una enfermedad, sino una discapacidad. Eso costó mucho.

Mi primer parto fue de gemelos, los niños nacieron prematuros. Heiner nació primero y sin problemas, pero Holvin Antonio sufrió asfixia. Los médicos no le garantizaban la vida, pero mi hijo reaccionó. Fue hasta el tercer día que pude conocerlos, y desde ese momento noté que no se movía normal como su hermano, y todo el tiempo pasaba dormido.

Pasó el tiempo y miraba que su cabecita se hacia más grande, y no lograba sostenerla como su hermano. Consulté un pediatra, quien me dijo que el niño iba ser cabezón, pero también diagnosticó que presentaba un retraso psicomotor. Todos esos términos eran nuevos para mi, no entendía. Angustiada me preguntaba como lo curo, que voy hacer. Yo le hablaba para ver si Holvin reaccionaba pero seguía igual sin moverse.

A los ochos meses dos médicos del centro de salud lo valoran, y es hasta en ese momento que me dan la noticia que mi hijo tenia una Parálisis Cerebral Infantil. Me asusté mucho, y los médicos me dijeron que no había medicina para curar a mi hijo. Me recomendaron acudir a Los Pipitos, que ahí me iban a orientar mejor.

Quería ir para encontrar la cura de mi hijo, pero a la vez no quería aceptar que el tenía una discapacidad y me repetía que va a decir la gente si voy a Los Pipitos. Pero tomé la decisión y llegue al Centro de Estimulación Temprana de Los Pipitos de Palacaguina, lugar donde vivimos y que se encuentra a 200 kilómetros de Managua.
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Entré llena de tristeza, pero esto cambió cuando vi, que en esa sala había muchas mamás con sus hijos haciéndoles terapia y vi, que no sólo yo tenía un hijo así. Ahí me atendieron unas fisioterapeutas, e inmediatamente lo integré a estimulación temprana. Pero sobre todo me dijeron que lo viéramos como un miembro más de la familia, y que teníamos que estimularlo, y que al cabo de un año podíamos ver algo de evolución.

Quería hacer de todo, aprender como hacerle la terapia a mi hijo. Leía libros y folletos, también me dieron capacitaciones de como hacer la terapia, trabajé con él con la esperanza de que lograra hablar, controlar su cabeza y caminar.

Ahora pienso que la mejor decisión que pude tomar fue romper con esas barreras que uno se impone, y llevar a mi hijo al Centro de Estimulación Temprana, porque ahí como mamá me enseñaron a estimularlo. Y hoy, a sus diez años de edad he podido ver las cosas que puede hacer, aún cuando me dijeron que difícilmente podía hablar porque su tipo de parálisis cerebral es severa.

SU PRIMERA PALABRA FUE “SI”

Tenía dos años de edad cuando dijo su primera palabra que fue “si”. Lloré de alegría al ver que estaba reaccionando. Y esto lo logramos gracias a las terapias de lenguaje y los ejercicios motores para la articulación. No habla fluidamente pero ya dice más palabras, con dificultad, pero las dice, como “mamá te amo”. Mi hijo está integrado a la escuela y casi no puede escribir, pero su hermano gemelo siempre lo apoya.

Sus hermanos, porque tengo también una niña, quieren que Holvin camine, pero difícilmente se va a levantar de su silla porque la parte motora la tiene muy afectada. Pero ha avanzado con todo lo que le hemos ayudado, por eso la importancia de que nosotros como padres aceptemos a nuestros y asistamos al Centro de Estimulación para que nos preparen, nos enseñan y nos den todas esas herramientas necesarias para que nuestros hijos aprendan a desarrollar capacidades.

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Actualmente se moviliza en una silla de rueda, la cual le ha ayudado mucho porque es especial, mantiene estirado su cuerpo, y ahora ya logra inclinarse para adelante. Holvin sabe cual es su discapacidad y porque la tiene, yo se lo he explicado. Ahora que pone más de su parte en sus terapias, ya logra sostenerse de pie por más tiempo, y se que con la fuerza de Dios, de él y de nosotros, Holvin algún día logre muchas cosas mas.

Desde que me integré a Los Pipitos, además de ayudar a mi hijo con sus terapias, he ayudado a otras mamás como promotora porque todo lo que aprendí sobre la discapacidad de Holvin, como rehabilitarlo, estimularlo, hoy lo comparto con otras madres cuyos hijos tienen la misma discapacidad de mi Holvin”.


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